Mostrando entradas con la etiqueta La Luna. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Luna. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de junio de 2018

DETECTANDO DETALLES Y PATRONES EN EL TAROT (I)

Son muchos los compañeros que una vez "saben" leer Tarot, viran su atención hacia detalles anteriormente invisibles en los naipes, como la ornamentación floral, las miradas y expresiones faciales, las posturas de las manos de arcanos mayores y figuras de la corte, etc... Dos pensamientos me surgen aquí: el primero es ... ¿alguna vez realmente se "SABE" leer Tarot?, ¿alguna vez logramos conocer y comprender TODOS los mensajes que nos traen las cartas????. Pienso que, ¡afortunadamente NO!. El segundo pensamiento es ... ¿realmente la flor que ocupa el espacio en los numerales bajos de espadas, es más importante que las espadas?, ¿realmente la dulzura o enojo de los rostros de arcanos me trae un mensaje?. En el Chosson de 1736, por ejemplo, todos los rostros parecen enojados, y en los italianos clásicos, todos están guapos!!. Y para rebasar la tentación de leer ornamentación floral, nada mejor que leer Tarots como el Neoclásico o el Labyrinth de Royo, y comprobar que se leen divinamente!. 

Sin embargo estos compañeros sí tienen un punto de razón al respecto de la observación de detalles y patrones que las cartas nos ofrecen. Otro nivel de comunicación y expresión que el mazo nos da. Comparto hoy un ejemplo de ese nivel extra de simbiosis con nuestro Tarot, que atrapa al ojo y la mente, y le grita con intensidad. No es reemplazo de mi habitual forma de leer los naipes (en tableros con jerarquía y por combinación), sino una capa extraordinaria que la baraja me ha ido enseñando con el tiempo. Pues no me cansaré nunca de decir que las cartas hay que extenderlas, observarlas y absorberlas en silencio un buen rato, su lenguaje es mudo, y si uno se abre, la conexión es completa. Hacedlo vosotros mismos con este drama shakespiriano que os comparto aquí antes de seguir leyendo mi interpretación... ¿qué ocurre entre estas dos personas?...


No voy a escribir aquí mi lectura habitual, pues sería demasiado extenso, y además ya la conocéis: extraer las alegorías mayores como definición esencial y vital de los acontecimientos relatados en esta situación (nota: 7 de 15 naipes son arcanos mayores, nunca desatender la relevancia del mensaje con esta proporción!!). Y después hacer barridos de lecturas verticales, horizontales, diagonales, saltos de caballo desde las figuras y desde arcanos mayores, toda la metodología de la cartomancia clásica... todo un desgranado de entendimiento, afirmaciones y reiteración de mensajes. Y siempre hacerlo en silencio, mucho antes de empezar a hablar, ¿verdad?. Bien, pero después empiezan ciertos detalles y patrones añadidos a cobrar vida... 

El rombo entre los dos protagonistas y el 8 de copas + Los Amantes... ¡Cuántas cosas interesantes que decir tan sólo con esos 4 naipes!. Él, hombre materialista, enfocado a la producción, u obtención y rentabilidad del oro tangible y concreto. Ella, mujer dura con espada alzada, que o se defiende o ataca, pero en cualquier caso ni engaña ni se deja engañar. ¿Cómo comprender que dos protagonistas tan incompatibles con el amor estén ligados precisamente por el amor?. Es la Luna lunera quien tiene la clave, por supuesto, pero eso después... sigamos con la lupa. En los mazos italianos clásicos no se hace posible, afortunadamente, confundir la alegoría del amor con la "indecisión" que otras escuelas quisieron hacer del Arcano Mayor VI. En este ejemplar de Soprafino se ve claramente cómo el rey da su bendición a la pareja de enamorados, es la alegoría del amor, cuando Cupido ha lanzado su flecha y los amantes están rendidos ante él. Pero por añadidura, y por si quedara alguna duda, está el hermoso 8 de copas para adjetivar. Al extender los 10 numerales de copas, la atracción del 2 se rescata, ya madura e instaurada como sentimiento más hondo, en el 8. Entonces, resulta que a pesar de lo pragmático y duro de sus respectivos emblemas, estos dos protagonistas están enlazados por sentimientos de amor. Interesante. Sin embargo, hay otro patrón que llama la atención...

El gran cuadrado de las 4 esquinas, 6 de Bastos - Mundo - Colgado - Luna; uufff un cuarteto que contiene 3 Arcanos Mayores!. Unas trabas, obstáculos, en principio no extremos, que sí se tornan determinantes. El arcano del Mundo, uno de los más difíciles de leer cuando el lector no se esconde tras interpretaciones trascendentales y divinas; es arcano de logro, de haber llegado a la meta que uno tenía, es arcano holístico, de totalidad, de recompensa. Así pues, un obstáculo menor se interpone ante el gran logro de la meta final. Y aparece el Colgado para aclarar. Ayer le recordaba a un compañero que el Colgado alude a Judas Iscariote, como rey de los traidores; él me decía que también alude a los pequeños ladrones colgados por un pié en el medievo para ser castigados públicamente. Sea traidor o sea ladrón, no queda duda que nos trae el castigo y la detención. El Mundo no se alcanzó. Y la Luna lunera, cascabelera, nos da la explicación. Pues aunque yo la ame en sus versiones más hermosas, si viene tras el Colgado sólo nos puede hablar de la oscura, de la engañosa, aquellas confusas sombras en las que se ocultan los instintos más básicos, aquellos sobre los que el Colgado meditará. 

Si de esas cuatro esquinas nos vamos al naipe central del tablero, ese naipe ombligo especialmente significativo sobretodo cuando es un arcano mayor, vemos nada menos que al Sr. Destino, o la caprichosa Rueda de la Fortuna. Interesante cómo los 6 bastos son los ejes radiales de la rueda, y cómo la mandorla del Mundo gira en ella también.  Esos giros, grandes cambios vertiginosos que nos vienen de forma centrípeta, más que centrífuga, y son provocados por la mano invisible que la hace girar.  Cambio, cambio radical del rumbo que se llevaba. Interesante también cómo la ciega Justicia adquiere un papel determinante en esta historia. Éste ejemplar de la Justicia me gusta especialmente, tiene los ojos cerrados, y el ojo que sí ve, en el pecho. Ella, emblema del discernimiento, de la Verdad con mayúscula, ella, que en un mazo especial como el Gran Esotérico viene en forma de Rey Salomón discerniendo entre dos madres cuál es la verdadera. La Justicia descubre la verdad, y es la verdad normalmente la mayor realidad y consecuencia. Parece que le dio su espada a la Reina, estas son las únicas dos espadas presentes en todo el tablero. 

Detalles y patrones... las dos copas del 8 se tornan las ánforas de la Templanza. Cupido y la pareja de enamorados, son las 3 copas tras la reina,  y la Luna a la que aúllan los dos perros. Detalles y patrones que contienen la respuesta, detalles con los que el Tarot nos grita lo que debemos saber. Obsérvalos, lee despacio el lenguaje de los símbolos. Seguiremos...

Feliz buceo por el océano del Tarot!!

sábado, 24 de febrero de 2018

MARSELLA (VIII): LOS TABLEROS (2ª parte)

Continuamos esta lectura de tablero para nuestro Rey de Espadas (ver 1ª parte); esta vez vamos desplazándonos por líneas horizontales en esta historia, pero sin olvidar la parte del relato que ya llevamos, sino más bien añadiendo capas de información y desenvolvimiento del guión...


Siempre es valioso mirar el tablero a vista de pájaro, pues frecuentemente se configuran patrones por ubicación que nos susurran detalles relevantes. Aquí por ejemplo, a cada personaje le pertenece una línea horizontal, y entre ellos queda otra línea que define la situación y desenlace que traerá la Sota de Espadas. Empecemos por la Reina. Ella, espada alzada, como todos los integrantes del relato, pero girada hacia el pasado, mirando de frente a un conflicto estanco, quieto, tenso y frío. Parece edificar un muro de protección en torno a ella, dejando fuera un pasado que retorna sin embargo (9 bastos, Luna, 7 oros). La Luna nos trae a los personajes en su forma ancestral, primaria, venerando a Diana y recibiendo el rocío. Es como un imán, la magia de los saberes ocultos, de la conexión ancestral que queda atrapada en la memoria, y que se convierte en pulsión de vida y acciones que brotan de las aguas más hondas. El Sol y La Luna son arcanos de máxima relevancia en el mazo, dos caras de la misma moneda, alegorías hermanas que aluden a las dos áreas del ser más determinantes. La forma humana, explícita, que identificamos clara como la luz del sol, y la forma instintiva, de poder oculto, que nos mueve y no identificamos hasta después de la acción que generó. La voz que oímos y la voz que nos mueve. Esta Luna produce oro, recursos y producciones concretas que vemos en el 7 de oros. Este naipe siempre se me asemeja a una mano introduciendo monedas en una hucha. Entonces concluimos que ella, aunque forma parte del conflicto y guerra igual que él, no ejecuta combate activo, sino que se encierra y trabaja generando obras y recursos de valor inabarcable. Imagino que esto, en materia de profesores competidores no ayuda a la armonía, pero además la Luna nos marca una intensa pulsión subyacente que nos hace pensar en ellos ya de otro modo, ¿verdad?.

Examinemos la línea horizontal de él. Él está más proactivo, mira hacia delante, como deseando impulsar la Rueda del cambio, la Rueda del ascenso, ¿quizá?. Aunque como todos bien sabemos, el rey que culmina en lo alto de la Rueda, cae a continuación en el girar del cambio. La Rueda de la Fortuna es la caprichosa, no lo debemos olvidar. Y ya dijimos en la lectura vertical que ambos están conectados a la Rueda, ambos en proceso de cambio. Sin embargo y por proximidad, él busca más generar estos cambios, él los provoca. A continuación el Papa nos dice que él está más enfocado a la enseñanza aplicada, al verbo trasladado, se focaliza directamente en los alumnos. Comparando el Papa con la Luna, vemos que él está más dirigido a los alumnos en forma directa y verbal, y que ella pudiera estar más enfocada a la escritura o producción de obras. (Esto generó otra pregunta, que fue confirmada por el consultante, el está más entregado a la enseñanza directa). Y el antagonismo simbólico entre los dos últimos naipes de la línea del Rey, nos hablan por igual de sus motores y acciones. Tiene esta ambivalencia entre irritación - conflicto y armonía - sentimientos. Las emociones positivas parecen pertenecerle más a él que a ella, pues en la línea de ella no hay copas. Esta inestabilidad que marca su línea (Rueda, espadas y copas), quizá también explique por qué él está en la parte inferior del tablero, y por qué es él quien se acerca a las cartas a buscar iluminación. 

Y por último, en este segundo barrido al tablero, nos centramos en la línea horizontal central. Esa que abre la soberana Justicia. La Justicia que es la dueña y madre de las espadas de nuestros protagonistas, la Justicia que corta con su filo todo velo de falsedad o desequilibrio, la que discierne, y está al servicio de la verdad y de la equidad. Justicia + dos monedas de oro enlazadas + muchas copas de celebración, sentimientos, alegría y felicidad, + la bella Estrella. La vespertina Venus que nos trae los buenos augurios, las señales de lo bueno que está por venir. La que avisa de que los deseos vale la pena perseguirlos porque son posibles, en un futuro. Y ella, la más bella, se topa con un personajillo también guerrero, también pinchante que mira todo el cuadro desde lejos, marcando el desenlace. Observad cómo esas 3 cartas centrales de todo el tablero resaltan, con el bello 9 de copas al centro... 2 de oros, 9 de copas, La Estrella... (Pregunta al consultante: ¿habéis tenido una relación?; Respuesta: sí, fuimos amantes en el pasado. jajaja, sino estuviera empeñada en que el artículo me quedara poético, soltaba un refrán castellano!!). Entonces, estos dos, además de trabajar juntos, se amaron, y la Justicia y la Sota de Espadas, son clave en esta trama, tanto a pasado como a futuro.

Por supuesto, este drama Shakespeareano no ha hecho más que empezar, y mucho más le sacaremos a este tablero, pero mi empeño es desmenuzar la lectura de Tarot, y eso ha de ser "despacito" :)
Continuará...

viernes, 28 de abril de 2017

TAROT CLASICO... La Estrella, La Luna y El Sol

Como buenos rastreadores, seguimos husmeando las pistas del pasado, para depurar las raíces y verdaderos significados de los arcanos clásicos, antes de que se hubieran hecho con capas y capas de añadidos y modificación. Hoy buceo por los arcanos de la Estrella, la Luna, y el Sol, con ya pocas dudas de que son Helios, Selene y Eos. Por supuesto, son hipótesis, con algunos bastones deductivos, pero sin evidencia más allá de la observación de los Tarots clásicos; sin embargo de las posibilidades que he indagado, esta resulta la más convincente para mi, y por ello la comparto. 

En ese embriagador, brillante y vertiginoso revoltijo que debe haber sido el bello Renacimiento, época de luz que sacó al mundo de la oscuridad medieval, se re descubrieron y desenterraron grandes tesoros de la Grecia Clásica, auténtica cuna del saber occidental. Y en el perpetuo afán de no irritar a la iglesia y a su aún fuerte brazo de la Inquisición, se mezclaban y camuflaban de manera imposible símbolos que son antagonistas en sus marcos de referencia. El resultado ha venido siendo una transfiguración de símbolos que se alejan, en la interpretación, de sus alegorías originales. De esta manera, no puedo saber en qué momento la Estrella se convirtió en Pandora y la esperanza, ni la Luna en un eclipse enemigo o en el actual y freudiano inconsciente. Pero sí queda claro al inspeccionar el Tarot, que estos tres arcanos mayores van juntos, son una tríada en sí mismos, así como 3 hermanos, y con un pequeño paseo por la mitología greco-romana, muy pronto los encontramos. Veámoslos... 

(primeras dos filas horizontales: Luna - flanco izquierdo; Sol - flanco derecho; fila inferior, Estrella. Mazos: Mitelli, Vacchetta, Dellarocca, Minchiate, Estensi, Budapest, Lombardo y Marteau)

De los titanes Hiperión y Tea, nacieron 3 hermosos hijos: Helios, el Sol; Selene, la Luna, y Eos, la Aurora y Estrella vespertina. Eos tenía un trabajo doble, debía darle la salida a su hermano al amanecer, el cual viajaba por los cielos en su carro solar durante todo el día, y al anochecer, le abría paso a su hermana que rondaba los cielos nocturnos en su bello carro de plata. 

En los dos naipes centrales y superiores de la imagen vemos cómo los ilustró Mitelli en su versión romana, Diana y Apolo. Selene o Diana, la Luna, diosa virgen de la caza, protectora de la naturaleza y de todos los animales, los bosques y las tierras salvajes. Helios o Apolo, el Sol, dios de la luz, de la armonía y de la perfección, protector de la naturaleza y de toda la belleza. Ambos igual de dadores de vida y guardianes de la tierra, que violentos y devastadores en sus iras y venganzas. Ellos son el Yin y el Yang, las dos mitades inseparables del alma de la tierra, el perfecto complemento que hace toda vida posible, noche y día, femenino y masculino, las fuerzas generatrices de la fecunda creación.  

Según nos vamos moviendo hacia la izquierda en la imagen, vemos la evolución pictórica que experimenta Diana, quedando sus símbolos esenciales en naipes posteriores: la luna, los animales, la naturaleza en su regeneración nocturna, y ese añadido de la astrología, que en unos naipes son directamente Ptolomeo y sus ayudantes observándola y anotando efemérides, y en otros es el crustáceo, símbolo de Cáncer, domicilio natural de la Luna. Y si nos movemos hacia la derecha en la imagen, vemos los símbolos de Apolo, Helios directamente brillando sobre el mundo, o su arpa convertida en danza de humanos, sus símbolos de vida en recién nacidos. Solamente una versión del Sol, la del Tarot de Estensi, resulta en principio desconcertante, pero contiene a una hilandera, sólo una de las 3 Moiras, que sin duda deberá ser la que teje el hilo de la entrada en la vida. 

Y por último nuestra pequeña y trabajadora Eos; el lucero del alba, la estrella vespertina, que después supimos era Venus. Ella es esa señal, esa epifanía, esa brújula que por igual guió a los Magos a Belén, que a los marineros y caminantes en la oscuridad. Ella, la que vierte el rocío sobre los protectorados de sus hermanos, es revelación, guía, señal y buen augurio para todos.